Saltar al contenido.

28 mayo, 2011

Barcelona venció 3-1 a Manchester y es campeón de la Champions League

por eduardoacc82

El Barcelona es el rey. De Europa y probablemente del mundo. Ganó el partido con superioridad absoluta, solo oscurecida al principio, pero demoledora en el resto del partido, que fue dominado en todas las parcelas del terreno de juego con una convicción y maestría absoluta. Fue justo ganador en un encuentro en el que hizo valer sus eternos valores: toque, circulación y buen gusto por el fútbol de verdad.

Las preocupaciones del Barcelona duraron quince minutos, y un poquito más. Pero en líneas generales, en bruto, quince minutos. Suele pasar. Es el estallido de euforia inicial el que hace que los rivales sueñen despiertos. «Voy, le presiono, le robo, le mato». «Ya, te crees». Para hacer eso, lo que hizo el Madrid durante medio partido, el Manchester durante quince minutos, el Valencia durante veinte… hay que tener unos pulmones de caballo y como mucho, siendo humano, te dura 40 o 45 minutos. Luego te despatarras y lo único que quieres es una bombona de aire y diez litros de agua.

El Manchester hizo lo que todos: ir como un poseso a por los de Pep como si el paraíso fuese eterno. Y el Barcelona hizo lo de siempre: esperar y dejar que los demás soñaran. Al cuarto de hora, todos los ingleses menos Park, que no es de este mundo, dieron siete pasos atrás. Entonces llegó el Barça y toque a toque fue echando hacia atrás el tridente de los diablos. Los ingleses robaron el balón durante esos primeros minutos, pero apenas lograron inquietar a Valdés. Busquets se pegó a su pareja de centrales y entre todos aguantaron el chaparrón esperando que antes o después Xavi e Iniesta apareciesen.

Aparecieron, y enseguida llegó el baño, tic tac, tic tac, un metro más arriba, un metro más atrás ellos. Ocasión tras ocasión, el Barcelona fue madurando su subida al trono, un escalón, otro, hasta que llegó Xavi, que no solo lo ve y lo sabe todo, sino que además lo ejecuta con maestría inigualable. Entró por el centro a toda velocidad, hizo un amago, con el balón pegado a los pies y luego dio un pase un segundo antes de que lo imaginase todo Wembley. A la derecha, a la entrada de Pedro, que ejecutó con el instinto de un killer, un amago, se venció Van der Sar, y al primer palo.

Pequeño espejismo

Un acierto del Barça, un error del Barça. No aplastó la cabeza inglesa cuando estaba en el suelo. En diez minutos de toque, el Manchester vio borroso. Solo el gran partido de Carrick y Vidic evitó males mayores, pero el Barça cometió el error de no mandar a sus naves a quemarlo todo, a Alves a que metiera el cuchillo, a Villa a que entrara por los carriles, a mirar más a Messi. En ese intervalo el conjunto de Pep perdió la gran ocasión de cerrarlo todo.

Después llegó una estupidez encadenada, un fuera de banda propio perdido, un error del línea al no ver el fuera de juego de Giggs y la llegada de Rooney, que no necesita más. Rooney tiene pinta de estibador con la barriga llena de cerveza, pero nunca ve doble. Al contrario, ve mejor que nadie el hueco entre el portero y los palos. Y ahí se la puso a Valdés. Así que vuelta a empezar. Era una final. Nada es fácil en una final, ni siquiera lo que parece fácil.

Pero el Barça ya había olido sangre. Vio que el rival era factible, que estaba debilitado y que lo había tenido al borde del abismo. Así que, convencido, muy convencido, de que suya era la verdad, se fue a por el Manchester. Le encerró totalmente, pero sin encontrar muchos huecos.

Hasta que apareció el de siempre, el mejor: Leo Messi. Entró en el carril del ocho, trazó una ligera diagonal y encontró hueco para meter un zurdazo tremendo, abajo, duro y raso, perfecto para vencer la resistencia de un pedazo de portero de 1,90. Golazo que puso las cosas en su sitio. Como siempre, donde siempre, y en el momento exacto, apareció el mejor jugador del mundo para aupar a su equipo arriba del todo.

Preparada la puntilla

En ese momento, justo en ese momento, el partido quedó en los pies de Messi. El Manchester, no le quedaba otra, tuvo que irse arriba como podía, con lo que tenía, y dejó metros atrás. Xavi, el sabio, e Iniesta, el chico más listo de la clase, empezaron a buscar con ansia devoradora a Messi, que hizo una escabechina. Cada arranque barcelonista era un peligro en los pies del argentino, que preparaba la puntilla. Los ingleses se apoyaron en Van der Sar para aguantar. Una internada de Messi, un tiro de Xavi… Se mascaba la sentencia. Y lo hizo Villa, tras jugada de Messi que acabó rematando a la escuadra tras una recuperación de Busquets. Era el fin de la historia. La justicia del mejor fútbol.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Nota: HTML está permitido. Tu dirección de correo electrónico nunca se publicará.

Suscribirse a comentarios

A %d blogueros les gusta esto: